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Hace una semana empezamos una línea de desarrollo en la que pretendemos enfocarnos y centrarnos en el proyecto que consideremos más estratégico en cada momento: objetivo PRODUCTO EN PRODUCCIÓN.
Para ello hemos decidido crear un equipo que esté «aislado» del resto, y cuando digo aislado no hablo de encerrarlos en una habitación y pasarles pizzas por debajo de la puerta, me refiero a que esté libre de las incidencias o interrupciones del día a día. Se busca abstraerlo de aquello con lo que todos lidiamos para que afecte lo menos posible a nuestra concentración. Gente que esté dedicada prácticamente en exclusiva al proyecto y que levante la mano para pedir cambio en cuanto crea que no aporta o está demasiado cansada.
En líneas generales se pretende que el equipo tenga:

  • Alto grado de rotación tanto interna como externa.
  • Madurez personal para salir del proyecto en cuanto se crea que no se aporta.
  • Humildad para reconocer carencias y vacíos de conocimiento y capacidad de búsqueda de ayuda para solucionarlos.
  • Capacidad para identificar tareas que otros equipos pueden asumir desde sus respectivos proyectos/ámbitos.
  • Conocimiento técnico «full-stack»: frontend, backend, BBDD, DevOps…
  • Autosuficiencia y organización: la redacción de historias de usuario, quality assurance, documentación o cualquier otra etapa del proyecto no deben ser un impedimento.

El reto de este proyecto es que debe tener todo lo que nos gustaría que tuviera «el proyecto«: modularidad, conectividad, entrega rápida de valor, desarrollo incremental, reutilización de herramientas ya desarrolladas y compatibilidad con las soluciones existentes. Básicamente la carta a los Reyes Magos.
La parte buena es que somos gente realista, tanto los que proponen como los que disponen, y todos con el criterio suficiente para tener muy claro que eso que está arriba son intenciones buenos propósitos que serán balanceados a medida que el proyecto avance. Por tanto, el objetivo pasa de tener «el proyecto» a tener «lo más parecido al proyecto«, lo que supone un cambio de reto, ¿cómo acercarnos lo máximo posible al objetivo ideal?
Lo primero que hicimos fue formar el equipo: un experto de producto que antes fue desarrollador y cuatro desarrolladores, de los que uno de ellos tiene mucho conocimiento del código legacy con el que nos proponemos ser compatibles, otro ya ha estado trabajando en soluciones DevOps para otros productos y los otros dos con gran capacidad de análisis. La idea al crear el equipo de esa forma es, por un lado, propiciar la autosuficiencia, y por el otro, tener ojos en lo que ya hay y ojos no condicionados por lo que hay.
Y una vez llegados a este punto… ¡a trabajar!
Te contaremos la experiencia.