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Desde que hace algunos años en AIDA empezamos a utilizar XP como metodología, uno de los aspectos que queríamos llevar a cabo era la rotación de los compañeros entre equipos. Cuando decimos rotar entre equipos, nos referimos a moverse entre las distintas áreas de negocio que existen en la empresa. Ya estábamos rotando, pero solamente entre las parejas de un mismo equipo. Hasta el día de hoy no nos habíamos decidido, quizás por miedo, quizás por lo duro que pudiera ser, quizás simplemente por no sentarnos para ver la mejor manera de hacerlo sin que se viera afectada esa agilidad (o agilismo) por el que tanto hemos estado luchando estos últimos años, quizás por acomodo… No sé, seguramente por todo a la vez.

Pero llegó el día. No nos podíamos seguir poniendo excusas del tipo, “en la próxima iteración rotamos”… y así hasta que nos plantamos y nos dijimos, “venga, ahora o nunca”. ¿Cómo nos planteamos la rotación? Pues, desde la máxima de que no nos llevara todo un día decidirlo, nos sentamos todo el equipo de desarrollo y vimos qué productos había que desarrollar en los próximos meses, algo así como un roadmap. Nos dimos cuenta, que había gente que era muy difícil de rotar, como por ejemplo, los compañeros de QA, los compañeros de Documentación o los Product Owner. Pues con el roadmap delante y con los compañeros “rotables” primero empezamos a buscar voluntarios. Para no entrar mucho en detalle en cómo se optó por unas personas, al final y tras una decisión conjunta, salimos cinco candidatos dispuestos a rotar entre equipos. ¡Por fin!

Después de más de cuatro semanas desde aquel día, solo puedo decir que ha sido muy enriquecedor para mí y me gustaría poner en valor la importancia de las Demos. El primer día que empecé en mi nuevo equipo estaba bastante preocupado por no saber que me iba a encontrar. ¿Me sonaría a chino lo que se hablase en las dailys? ¿Entendería los términos que usarían mis nuevos compañeros? Sorprendentemente, no fue así, excepto algunos detalles muy precisos, todo me sonaba y no solo eso, sino que además, pude aportar desde el primer día. ¿Por qué? La respuesta me vino a la mente enseguida. ¡Las Demos! Las que hacemos cada quince días y donde todos exponemos el trabajo de la última iteración. Desde entonces, veo con otros ojos estas sesiones. Es verdad, que era importante saber lo que estaban haciendo el resto de compañeros de la empresa pero pensar que en un futuro tú puedes estar participando en el desarrollo de esas funcionalidades de las que “solo” ves el resultado del trabajo de los equipos, me ha permitido darles mucho más valor. Además, y como otro valor añadido, no ha perjudicado a la productividad de la empresa, ya que mis compañeros no han perdido tanto tiempo en tener que explicarme conceptos.

Resumiendo, y bajo mi experiencia, el tema de las rotaciones creo que enriquece a la compañía, ya que las personas que vienen de otros equipos pueden aportar mucho a sus nuevos compañeros y tener una Demo cada quince días, hace que este cambio sea muchísimo más sencillo consiguiendo además que la productividad de la empresa no se vea afectada, al menos, de manera apreciable.